Existen diversos fenómenos que pueden producir cambios en el clima, como son:
La inconstancia de la producción de energía del Sol.
Los cambios de posición de la órbita de la Tierra.
Las propias modificaciones entre los elementos que constituyen el sistema climático:
La atmósfera (capa gaseosa que envuelve la Tierra)
La hidrosfera (agua en estado líquido en la superficie terrestre)
La litosfera (corteza exterior de la Tierra)
La criosfera (agua en estado sólido que cubre parte del planeta)
La biosfera (conjunto de los seres vivos)
En relación con esta última causa las variaciones en el clima afectan a estos componentes del sistema (atmósfera, hidrosfera, biosfera etc.) provocando una serie de cambios en los mismos, que a su vez, influyen en el clima. Esto se conoce como procesos de realimentación, que pueden ser positivos (ampliando la perturbación inicial) o negativos (atenuando dicha perturbación)
También pueden existir perturbaciones que causen efectos contrapuestos. Por ejemplo, al aumentar la cantidad de CO2 en el aire la Tierra se calienta y con ella los océanos, por lo que se evapora más agua. El vapor de agua es un gas de efecto invernadero que retiene calor y que contribuye a que se caliente más la Tierra, pero al mismo, se generan más nubes que reflejan parte de la radiación procedente del Sol.