Según la Estrategia de Sevilla, la principal función que deben desarrollar las Reservas de la Biosfera de cara al próximo siglo es servir de modelo a la comunidad mundial de promover al mismo tiempo la conservación y el desarrollo sostenible, es decir, como ejemplo de reconciliación entre los seres humanos y la naturaleza y permitir la revalorización del conocimiento acumulado para responder a las necesidades de las generaciones futuras.

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