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Al igual que el resto del territorio incluido en el ámbito de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, los encinares cantábricos han sido transformados por el ser humano a lo largo del tiempo, hasta llegar a configurar el espacio actual. El aprovechamiento de los recursos naturales que albergan ha permitido a los habitantes de la zona, obtener los recursos necesarios para su sostenimiento. Ahora bien, a nadie se le escapa que en un medio tan humanizado, la problemática ambiental en las Áreas de Especial Protección debe plantear no pocas cuestiones en la gestión
del día a día.
Siendo conscientes de que la intervención del ser humano en las áreas protegidas no puede ser objeto de la improvisación, y dado que es prioritario identificar los usos y las prácticas que impliquen transformación de su destino o naturaleza (la preservación del medio natural), es necesario dotar a las mismas de un Plan de Acción Territorial que permita establecer las normas y pautas para la correcta futura gestión de estos espacios, apoyado en la descripción detallada del medio biofísico y de las actividades que se desarrollan en las mismas, en aras a determinar los mecanismos de gestión más acordes para el uso sostenible de estos espacios de especial protección.
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