El mantenimiento de la biodiversidad dentro de una filosofía de desarrollo sostenible, debe conservar las pautas complejas y cambiantes de los ecosistemas, contribuyendo a defender los hábitats y por tanto las especies y su diversidad, a la vez que enriquece la calidad de vida humana. En 1992, el Gobierno Vasco elaboró un cartografía de vegetación a escala 25.000, según la cual, en la Comunidad Autónoma del País Vasco se pueden identificar hasta 25 tipos de bosques, 13 de matorrales y 10 de formaciones herbáceas, además de la vegetación específica de ecosistemas singulares como los humedales, gleras, roquedos, acantilados y arenales costeros, etc.