La OCDE define la diversidad biológica como la variabilidad entre los seres vivos de todos los medios, terrestre, marino, otros ecosistemas acuáticos y complejos ecológicos de los que forman parte.
El Convenio Mundial sobre la Diversidad Biológica firmado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en 1992, proporcionaba el primer marco global para conservar la diversidad de todo el planeta. Este instrumento reconocía el valor intrínseco de la biodiversidad y fomentaba el uso sostenible y equitativo de esos recursos para su conservación.
La Estrategia Mundial de Conservación de la Naturaleza y de sus Recursos para los noventa aprobada por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza señala como objetivos al respecto: mantener los procesos ecológicos esenciales y los sistemas vitales, preservar la diversidad genética, permitir el aprovechamiento sostenido de ecosistemas y especies, potenciar la integración del hombre en el medio natural y propiciar el logro de un desarrollo sostenible.
El concepto "diversidad biológica" comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y entre los ecosistemas; por "utilización sostenible" se entiende la utilización de componentes de la misma de un modo y a un ritmo que no ocasione su disminución o deterioro a largo plazo, con lo cual se mantienen las posibilidades de satisfacer las necesidades y las aspiraciones de las generaciones actuales y futuras.