Son derivados de los gases halógenos flúor (F2), cloro (Cl2), bromo (Br2) y iodo (I2). Algunos de ellos tienen estructura química muy simple (cloro, cloruro de hidrógeno, fluoruro de hidrógeno, ...) y otros más compleja, como los pesticidas organoclorados, el cloroformo, el tetracloruro de carbono, el tetrafluoruro de silicio, percloroetileno, clorofluorocarbonos,etc.
Aparecen en la fabricación de acero, aluminio y vidrio, la industria química, las incineradoras de residuos y otras muchas industrias.
Estos compuestos son muy reactivos en algunos casos (cloruro de hidrógeno), en otros casos se acumulan en las plantas y atacan a las hojas o impiden el metabolismo del calcio en seres humanos y animales.
Destacan en este grupo los clorofluorocarbonos (CFC), gases más utilizados en la industria de fabricación de espumas y aislantes, como fluidos refrigerantes y como propelentes en aerosoles. No existen fuentes naturales de estos gases y tienen una participación importante en la destrucción de la capa de ozono que protege a la Tierra y en los problemas de calentamiento global ya que absorben con mucha intensidad la radiación terrestre de onda larga.
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