La Comunidad Autónoma del País Vasco padece, como la mayoría de las Comunidades vecinas, de un déficit de legislación específica de ruidos, que ha intentado ir paliando en los últimos años. Se han desarrollado en este sentido importantes estudios de caracterización y cuantificación de los impactos acústicos, de los que cabe destacar el mapa de ruidos de la Comunidad Autónoma del País Vasco, en el que se han valorado las afecciones de las dos más importantes fuentes de ruido, el tráfico y la industria, en las diferentes zonas del Territorio de la Comunidad Autónoma.
La orografía del terreno, la distribución de los asentamientos urbanos, y el dificultoso trazado de las vías de comunicación convierten al ruido en uno de los factores medioambientales más impactantes en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Este hecho ha provocado que algunos de los municipios de la Comunidad hayan sido pioneros en la redacción de ordenanzas de ruidos y que sea amplio el historial de reclamaciones y actuaciones puntuales en zonas urbanas e industriales.
Este hecho ha provocado que algunos de los municipios de la Comunidad hayan sido pioneros en la redacción de ordenanzas de ruidos y que sea amplio el historial de reclamaciones y actuaciones puntuales en zonas urbanas e industriales.
Como consecuencia del mapa de ruidos de la Comunidad Autónoma del País Vasco se han detectado e identificado un importante número de zonas con impacto acústico superior a 70 dBA, siendo el tráfico el principal causante del ruido. Dentro de este estudio se ha planteado una política de reducción de ruidos definiendo los niveles máximos de ruido permisibles en función de los diferentes focos emisores y de la sensibilidad de los receptores.
Todo ello se debe plasmar, al abrigo de la Ley General de Protección del Medio Ambiente del País Vasco, en una legislación específica de ruidos. Estas normas resultarán fundamentales para homogeneizar criterios de medida y cálculo y poder restablecer políticas de control de ruidos con objetivos a medio y largo plazo.
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