La red de control y vigilancia de la calidad del aire dispone de analizadores y sensores de última tecnología que miden los contaminantes que marca la Directiva europea, principalmente SO2, óxidos de nitrógeno, ozono troposférico, CO y partículas en suspensión. Además se miden parámetros meteorológicos como velocidad y dirección del viento, temperatura, humedad relativa, presión, radiación y precipitación.
Las estaciones de control permiten medir la contaminación transfrontera que nos llega a la Comunidad Autónoma, la calidad del aire en condiciones naturales y la contaminación de entornos urbanos.
Las estaciones móviles estudian posibles nuevas ubicaciones y puntos concretos de contaminación coyuntural. Además miden contaminantes tradicionales, compuestos orgánicos o metales pesados, entre otros.
Los sensores de emisiones, colocados en las chimeneas de las principales industrias contaminantes vigilan que las acerías, térmicas, químicas o plantas de gas no superen los límites legales establecidos para su actividad.
La oficina central recibe diariamente todos esos datos vía módem. Un equipo informático escruta los datos antes de ofrecer la información actualizada en esta página web.