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En la mayor parte de las ciudades y núcleos de población grandes los niveles de contaminación del aire están muy influenciados por el tráfico de vehículos. Por ello, una parte muy importante de las acciones deben dirigirse a minimizar el impacto de este foco de contaminación. Aunque los vehículos pesados (camiones y autobuses) no suelen superar el 10-15% del tránsito de vehículos a motor, sus emisiones son hasta varias decenas mayores que las de los vehículos ligeros. En cualquier caso, las acciones correctoras deben aplicarse sobre ambos tipos de vehículos, aunque inicialmente sea más sencillo actuar sobre los pesados. Implantar medidas en líneas de autobuses o compañías de camiones puede resultar más fácil que implantar limitaciones o restricciones sobre el coche privado que en principio podría no ser aceptado de buen grado por el ciudadano. Sin embargo, gracias a la cada vez mayor concienciación del ciudadano sobre la problemática ambiental, la implantación de medidas puede resultar más fácil. Estas deben apostar por un transporte global sostenible dentro de los núcleos urbanos actuando sobre el total del parque de vehículos.
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