Las necesidades de seguimiento y control de los residuos peligrosos, al objeto de garantizar plenamente su adecuada gestión, exige regular de forma pormenorizada las CONDICIONES DE TRANSPORTE Y TRANSFERENCIA DE TITULARIDAD de los mismos desde el PRODUCTOR al GESTOR, pasando por el TRANSPORTISTA, de forma que siempre y en cualquier circunstancia los residuos tengan un POSEEDOR legal.