La costa vasca está caracterizada por ser una larga línea de acantilados calcáreos, en cuya base asoman de vez en cuando playas de arena y guijarros, que se interrumpe por la aparición de las desembocaduras de los ríos que vierten al Cantábrico.
La accesibilidad a la costa suele ser muy variable y es más fácil en las zonas estuáricas y en las playas que en los acantilados o zonas rocosas.