Población y usos y costumbres
En el interior del Parque no existen núcleos de población, aunque sí algunos caseríos dispersos, a pesar de que está inmerso en un área densamente poblada, siendo 297.960 el número de habitantes conjunto de los cinco municipios (Irun, Oiartzun, Errenteria, Hernani y Donostia). No obstante, el carácter urbano e industrial de los mismos, los hace prácticamente independientes del uso del territorio del Parque Natural, con la posible excepción de Oiartzun, donde el peso relativo de la población rural es considerable.
La propiedad pública supone un 83,2% de la superficie total del Parque, mientras que el resto se reparte entre 264 propietarios particulares, en parcelas generalmente pequeñas.
Una de las características fundamentales de Aiako Harria es su carácter humanizado y la presencia ancestral de usos tradicionales del territorio: agricultura, ganadería, selvicultura...ligadas a las poblaciones rurales que habitan los valles que cierran el Macizo. La presencia humana en Aiako Harria se inició hace varios miles de años, tal como lo atestiguan los numerosos restos arqueológicos existentes. La relativa cercanía de núcleos habitados y la presencia de una importante cabaña ganadera en estos montes fue transformando el paisaje, propiciando por un lado, una progresiva deforestación y por otro, la introducción de técnicas y especies forestales destinadas a mejorar la rentabilidad socioeconómica. En los años 60 se llevaron a cabo grandes repoblaciones con pino radiata, que hoy en día está ya en turno de corta, mientras que la tendencia actual es la progresiva utilización de frondosas. En los bosques antiguos de roble y haya todavía pueden apreciarse las huellas de su utilización para carbón ve getal en las ferrerías de los siglos XVII y XVIII, que conllevaba su explotación por trasmoche.
La actividad ganadera en Aiako Harria se ha venido desarrollando ininterrumpidamente hasta la actualidad. El tipo de ganado más abundante es el ovino, con alrededor de 4.500 cabezas en la actualidad. Es de raza Latxa, de leche, aunque las ovejas nunca se ordeñan mientras están pastando en el monte, ya que el ganadero las traslada una vez que ha terminado la temporada de ordeño. De hecho, desde hace unos años existe limitación temporal para la estancia del ganado en los montes públicos a un período de nueve meses, desde comienzos de abril a finales de diciembre. Esta limitación tiene una doble finalidad, por un lado se evita que exista ganado abandonado a su suerte a lo largo de todo el año y, por otro, se permite al pasto un descanso ya que la fertilidad de los suelos que lo soportan es muy baja. El ganado vacuno y caballar es siempre de carne.
Las zonas rasas se sitúan en las crestas y collados de los montes más altos, entre los 450 y 750 m de altitud, pero eso no evita que el ganado discurra libremente por todo el territorio del Parque Natural, salvo en las plantaciones forestales recientes que se cierran en todo su perímetro. Esta libertad de movimientos permite al ganado una mayor disponibilidad de recursos y refugios, pero puede entrar en conflicto con la regeneración de las masas forestales.
Un recurso de tradición muy arraigada es la caza de palomas desde puestos de tiro, durante su viaje otoñal hacia sus cuarteles de invierno. Así, dentro del espacio protegido, se encuentran más de doscientos puestos palomeros distribuidos en diversos frentes. Otra modalidad de caza de gran importancia es la de la becada al salto, ya que los bosques y pastizales del área constituyen excelente refugio y fuente de recursos para esta especie.
Por otro lado, Aiako Harria es un punto de referencia para montañeros y amantes de la naturaleza. El atractivo de cimas como Aiako Harria y Urdaburu, los abundantes restos prehistóricos, unidos a la situación estratégica del macizo respecto a zonas urbanas próximas, han hecho de esta sierra una de las más frecuentadas. Las áreas con equipamiento para el uso recreativo son muy numerosas en el Parque Natural, aunque de pequeña envergadura todas ellas
Por último, la zona de Aiako Harria ha tenido a lo largo de la Historia una considerable importancia minera que data, al menos, desde tiempos del Imperio Romano. Es en los dos últimos siglos cuando la actividad extractiva adquiere mayor volumen y en la segunda mitad de este siglo se realiza la extracción a cielo abierto. Los filones dejan de explotarse en los años 80. Son muy numerosas las bocaminas, escombreras y pozos de ventilación, que pueden encontrarse por todo el Parque, pero es en el entorno de los valles de Arditurri y Otsamantegi donde la minería adquirió mayor importancia, zonas para las que se están redactando proyectos de recuperación.
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