Las infraestructuras de abastecimiento y saneamiento, aunque dan respuesta a una necesidad básica (disponibilidad de agua potable) y a un problema ambiental (generación de agua residual), también constituyen un elemento significativo generador de impactos, en la medida que:
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El agua depurada, tanto urbana como industrial, en distinto grado según el tipo de tratamiento, también aporta carga contaminante al medio acuático y en consecuencia, deteriora la calidad del medio en el que se vierte.
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Los sistemas utilizados (bombeos, aeración, etc.) consumen energía y producen residuos que deben ser gestionados (fundamentalmente, aunque no exclusivamente, lodos de depuración, algunos de los cuales pueden tener la consideración de residuos peligrosos). En la CAPV, los lodos de depuración urbana son eliminados en su mayor parte mediante tratamientos térmicos, actividad que también produce impactos ambientales. En el Inventario de Residuos Orgánicos de la CAPV publicado en 2001, se estimaba que los lodos de depuración urbana producidos en la Comunidad se aproximaban a las 100.000 t anuales (expresadas en materia seca).
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Los elementos de captación, formados fundamentalmente por presas, ejercen importantes impactos: efecto barrera, eliminación de la vegetación de ribera, ...
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Los sistemas de colectores y tuberías de abastecimiento, en su construcción, producen los típicos impactos generados por las infraestructuras lineales enterradas (eliminación de suelos, inducción de la erosión, eliminación de ecosistemas, etc.).
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