El suelo conserva los restos de su historia evolutiva y de las influencias que sobre él han venido ejerciendo los seres humanos. Es un archivo histórico de la naturaleza y de la cultura y como tal su salvaguarda es fundamental.
En la Comunidad Autónoma del País Vasco existen numerosos restos arqueológicos, patrimonio cultural que permite conocer numerosos datos sobre la forma de vida de épocas anteriores y entender el proceso evolutivo que ha sufrido nuestro entorno. Desde el arte rupestre desarrollado en el Paleolítico por los primeros habitantes del País Vasco en un reducido grupo de cuevas: Ekain en Gipuzkoa y Santimamiñe en Bizkaia entre otros, hasta los restos dejados en un pasado no muy lejano en las viejas fábricas de principios de siglo, el suelo es un testigo mudo del paso del tiempo.