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Para determinar la calidad del agua en ibaialde se realizan observaciones y analíticas sencillas de parámetros como el olor, la presencia de espumas, de aceites o de peces muertos, el pH, los nitritos y nitratos, el oxígeno disuelto y la temperatura del agua. Además, se comprueba la fauna invertebrada del fondo del río un verdadero indicador biológico de su estado ambiental.
El pH expresa la concentración de ácidos que hay en la solución, con valores que oscilan desde 1 a 14. Un pH de 7 se considera neutro, un pH menor de 4 es muy ácido, y uno mayor de 10 muy alcalino.
Los nitritos son muy tóxicos y nocivos para los peces (una concentración de 0,5 mg/l puede causarles problemas). Su concentración ha aumentado en la naturaleza hasta cantidades nocivas debido al uso de fertilizantes en la agricultura y de carburantes fósiles.
Los nitratos son esenciales para el crecimiento de las plantas, sin embargo para el consumo humano se establecen 50 mg/l como la cantidad máxima recomendada en el agua del grifo. El exceso de estos nutrientes desencadena procesos de eutrofización.
El oxígeno es también esencial para la vida en el río. La cantidad presente en el agua depende de la velocidad y turbulencia de la misma, de la temperatura y de la cantidad de sustancias oxidables vertidas al cauce. La capacidad de autodepuración de un río depende mucho de la capacidad que tiene para reoxigenarse.
Temperatura: los cambios bruscos en la temperatura suelen ser causados por vertidos industriales, agrícolas o urbanos. Una temperatura elevada, como la que puede haber en verano, agrava los problemas de falta de oxigenación, disminuye la densidad del agua, etc.
Los invertebrados bentónicos dan una idea de la calidad del agua ya que ante determinados vertidos pueden llegar a desaparecer del río.
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