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En otras zonas actividades como la minería, la siderurgia pesada, el transporte o la devoción religiosa supusieron, respectivamente, la construcción de cadenas de vagonetas para transportar mineral, de hornos para fundir metales, de vías férreas ya desaparecidas o de ermitas e iglesias. Muchos de estos elementos arquitectónicos han perdurado hasta nuestros días, convirtiéndose en huellas del patrimonio que permiten interpretar un poco mejor el devenir histórico de nuestros pueblos y ciudades.

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